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  • HISTORIA DE IRUYA

    Iru-Yoc (iru: paja dura, yoc: lugar de) era el nombre que se daba al lugar donde después de la Colonia se construyó el pueblo de Iruya (iru: paja dura, yac: rostro). Es un pequeño valle junto a la confluencia de los ríos Milmahuasi y Colanzuli o Iruya. Allí crecían plantas de irus en abundancia; los habitantes de las comunidades precolombinas las usaban como alimento de su hacienda.

    Cerca de 1640, dos grupos colonizadores ingresaron al territorio que estaba bajo el dominio del Marqués del Tojo (Marqués Campero, con sede en Yavi). Un grupo partió desde Tupiza (hoy Bolivia) y llegó por la zona selvática de Iruya (límite actual con Orán); de allí provienen las familias Madrigal, Echenique, Zalazar, Flores, Herrera. Se asentaron en las partes bajas y fundaron el pueblo de San Antonio del Valle de Matancillas, que muchos años más tarde fue arrasado por aludes de barro.

    El otro grupo llegó desde el marquesado de Yavi y se asentó en lo que hoy se conoce como Colanzuli y Pueblo Viejo, el cual recibió ese nombre debido a que en principio los españoles llevaron la imagen de la Virgen del Rosario (Patrona de Iruya) a ese lugar y construyeron un oratorio en casa de la familia Cruz, hasta tanto se edificara la Iglesia. En esa zona no hay casi vegetación, el agua es escasa y el clima adverso, por lo que con los años los extranjeros comenzaron a dispersarse, razón por la que desde el marquesado se solicitó la construcción de un caserío . Según los relatos transmitidos a través de muchas generaciones, la Virgen del Rosario (que estaba en Pueblo Viejo) fue encontrada por un pastorero en el Iruyoc, en medio de los irus; se dio la voz de alarma y la trasladaron nuevamente a casa de los Cruz. Pero la virgen volvió a escaparse al Iruyoc; entonces la llevaron a otro lugar llamado Panti Pampa. Otra vez desapareció de allí para volver al Iruyoc.

    La gente interpretó que se trataba de un milagro, y que la Virgen quería una Iglesia en el Iruyoc. La acomodaron en medio de los irus, y así se comenzó a llamar al lugar Iru-yac (rostro entre los irus). En 1650 se construyó el oratorio, y se inició el caserío en torno al mismo. Entre 1660 y 1680, varias de las familias de las zonas selváticas construyeron sus viviendas de verano en el Iru-yac. De ellas descienden las primeras familias que se afincaron donde hoy está el pueblo de Iruya. El vocablo Iruyac cambió con el tiempo y así el pueblo encontró su nombre definitivo, con el que hoy se lo conoce: IRUYA.

    Los antiguos pobladores indígenas descienden de los ocloyas, pueblo de la etnia kolla, derivada a su vez del Tahuantinsuyo. Practicaban la agricultura (maíz, papa, oca, quinoa entre otros), y la ganadería (ovejas, cabras y en menor medida llamas). (Fuente: Publicación “La Magia de Iruya”)

     

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